Hay algunos aspectos que hacen de un hotel algo diferente: un lugar rico en atractivos, donde el lujo se acompaña con la magia de una experiencia única e inolvidable. En pocas palabras: un hotel de charme. Muchos aspectos contribuyen a transformar un hotel en un hotel de charme: el refinamiento de los ambientes y de las habitaciones elegantes, el atractivo de una panorama que quita el aliento sobre el Lago de Garda, la elegancia y el estilo de cada detalle. Pero el toque de un verdadero hotel de charme se reconoce también en el servicio atento y veloz sin ser jamás invasivos, en la atención para anticipar los deseos del huésped y superar sus expectativas.

Sabréis reconocer un hotel de charme cuando un esplendido panorama acompañe una cena elegante o un aperitivo romántico sobre una terraza con vista al lago;
Sabréis reconocer un hotel de charme cuando probáis la cocina típica de nuestro restaurante, con el servicio exclusivo de un hotel de lujo;

Sabréis reconocer un hotel de charme cuando saboreáis la paz y la privacidad de las esplendidas dependencias;
Sabréis reconocer un hotel de charme cuando os abandonéis al relax y la tranquilidad del salón de lectura, del jardín, de las habitaciones y de todos los ambientes;

Sabréis reconocer un hotel de charme cuando disfrutaréis de la magia de un jardín privado encantador, con el perfume y el color del limonero;
Sabréis reconocer un hotel de charme cuando conozcáis el bienestar de la piscina inmersa entre los frondosos árboles, frente al Lago de Garda;
Sabréis reconocer un hotel de charme cuando descubráis el placer de cuidaos a vosotros mismos en el área de gimnasia, en el sauna o el baño turco;

Sobretodo Sabréis reconocer un hotel de charme cuando probéis la esplendida sensación de estar en el centro de la atención y el cuidado del staff, siempre listo para satisfacerlos y a hacer de vuestra estadía una experiencia para recordar
"El atractivo de un hotel de charme transforma unas vacaciones sobre el Lago de Garda en una larga magia". |
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